¿Qué pasa con el comercio mundial y los aranceles de Trump?
Cuando el presidente Donald Trump anunció que impondría nuevos aranceles a las importaciones de países de todo el mundo, lanzó un ataque frontal al sistema mundial de libre comercio creado tras la Segunda Guerra Mundial.
La medida de Trump, anunciada el jueves y que empezará a aplicarse en abril, representa una apuesta para que Estados Unidos gane influencia sustituyendo los aranceles mundiales por sus propios aranceles, que son impuestos sobre las importaciones.
Estados Unidos, el mayor importador del mundo, lleva décadas comprando al resto del mundo mucho más de lo que vende. Trump quiere cambiar eso y está calculando que otros países, con más exportaciones en juego, podrían ser cautelosos a la hora de tomar represalias elevando sus propios aranceles.
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Pero, según advierten muchos expertos en comercio, la decisión de Trump podría presagiar un cambio global hacia aranceles más altos. Eso plantearía un gran desafío a la Organización Mundial del Comercio (OMC), creada en 1993 para coordinar los aranceles y las normas comerciales mundiales.
Las decisiones de otros países de seguir el ejemplo de Trump y establecer aranceles unilateralmente podrían obstaculizar el comercio, elevando los precios para todos. La promesa del libre comercio de que los consumidores compren a los productores de menor costo podría verse en peligro.
“Yo diría que la OMC está frita, pero lo que importa ahora es cómo responden los demás miembros”, dijo Deborah Elms, responsable de política comercial de la Fundación Hinrich, una organización enfocada en el comercio. “¿Defenderán el sistema? ¿O también ignorarán los principios, disposiciones y prácticas clave?”.
Cómo hemos llegado hasta aquí: el GATT y la OMC
El principal acuerdo que rige el comercio internacional, incluso hoy en día, es el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por su sigla en inglés).
Solo 23 países, incluidas potencias coloniales como el Reino Unido y Francia, firmaron ese acuerdo en 1947. Los signatarios del pacto acordaron aplicar los mismos aranceles a todos los demás países miembros, una disposición crucial que Trump está cuestionando. Los países miembros negociaron durante años para reducir estos aranceles.
La más importante de estas negociaciones plurianuales fue la Ronda Uruguay, que condujo a un acuerdo en 1993 para reducir aún más los aranceles. Los negociadores, procedentes de 117 naciones, crearon también la Organización Mundial del Comercio para administrar las normas y negociaciones del GATT y proporcionar un arbitraje vinculante de las disputas.
Una reacción estadounidense contra la OMC
Al inicio del primer mandato del presidente Trump, él y sus asesores comerciales expresaron su frustración por el funcionamiento de los paneles de arbitraje de la OMC. Afirmaban que los paneles se mostraban reacios a condenar las subvenciones a la exportación y otras medidas de países como China que pretendían reforzar sus sectores manufactureros, en violación de las normas del libre comercio. Y se quejaron de que, a menudo, los paneles decidían en contra de Estados Unidos.
Trump bloqueó el nombramiento de jueces para el máximo órgano de la OMC encargado de resolver disputas. Ese órgano no pudo reunirse al expirar los mandatos de los jueces, y ya no pudo emitir veredictos vinculantes.
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Durante el primer mandato de Trump, los responsables de comercio debatieron la posibilidad de reescribir los tipos arancelarios, pero decidieron que eso sería ir demasiado lejos. La perspectiva de establecer nuevos aranceles para más de 4000 categorías de importaciones para el comercio estadounidense con más de 150 países era demasiado desalentadora.
Pero Trump se dispone a hacer precisamente eso, anular las normas más básicas del GATT estableciendo aranceles unilateralmente. Estados Unidos igualaría los aranceles de otros países y luego añadiría más aranceles para compensar las subvenciones y las barreras comerciales no arancelarias de esos países. Trump se quejó especialmente de los impuestos sobre el valor añadido en Europa y de los aranceles muy elevados en los países en desarrollo.
Aranceles elevados en los países en desarrollo
Cuando se creó el GATT en 1947, solo un grupo de países habían industrializado sus economías, y muchos de ellos estaban en ruinas a causa de la Segunda Guerra Mundial. A medida que los imperios coloniales se desintegraban en numerosos países en desarrollo, a los dirigentes de los países pobres del mundo les preocupaba no tener nunca la oportunidad de desarrollar industrias manufactureras.
Los países en desarrollo insistieron en mantener aranceles elevados para limitar las importaciones de bienes de fábrica. También insistieron en que se les permitiera subvencionar sus sectores agrícolas para intentar ser autosuficientes en alimentos.
Algunos de estos países en desarrollo, como China e India, se encuentran ahora entre las mayores economías del mundo. Pero han mantenido su condición de países en desarrollo según las normas del GATT, lo que les permite mantener aranceles mucho más elevados que en las economías desarrolladas y subvencionar fuertemente la agricultura. Solo en respuesta a la guerra comercial de Trump en 2018 y 2019, China empezó a reducir voluntariamente sus aranceles, aunque mantuvo las mayores subvenciones agrícolas del mundo.
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Trump señaló que los países en desarrollo con aranceles elevados podrían verse afectados por aranceles estadounidenses igualmente elevados. Pero los países en desarrollo, incluidos China e India, sostienen que, aunque sus sectores industriales han crecido enormemente, sus poblaciones aún no son prósperas. Siguen teniendo unos ingresos medios bajos y quieren seguir siendo en su mayoría autosuficientes en alimentos.
El dilema actual para Europa y la mayoría de los países en desarrollo es que necesitan desesperadamente tener superávits comerciales con Estados Unidos para permitirse sus grandes déficits comerciales con China. Si toman represalias contra los aranceles del presidente Trump, pueden desencadenar una guerra comercial mundial y condenar a la OMC, que los ha ayudado a crecer más rápidamente durante tanto tiempo.
Artículo redactado por Keith Bradsher, jefe de la corresponsalía de Pekín del Times.